6/07/2013 La Cavalls del Vent con Xavi y Jesús

Llegaba el mes de Julio y el reto, puesto encima de la mesa desde hacía ya meses, había llegado.

Cada uno habíamos entrenado como bien habíamos podido sacrificando tiempo a los quehaceres familiares, el respeto al desafío que venía se lo merecía.

Xavi, recorriendo de arriba a abajo en incontables y repetidas veces los fuertes desniveles de Montserrat.


St Jeroni.

Jesús, haciendo tiradas del Cingles de Bertí a Tagamanent, Oliana y alrededores de Gosol.

Xavi, muy animado, muy seguro después de mucho entrenamiento y del buen sabor de boca de la Marató del Congost, consciente de sus armas y de la regular estrategia que hay que seguir para acabar estas grandes tiradas sin agotarse en ningún momento.

Jesús, tras el obligado abandono por gastroenteritis en la Marató del Congost, con bastantes dudas y sin dejar demasiado clara, hasta pocos días antes, la segura participación en el reto.

Con los dos pude compartir algún entreno intercambiando sensaciones previas a la carrera.

 Puig Vultoró.

Para Xaví, la Cavalls del Vent será la tirada más larga a la que jamás se halla enfrentado, claro que hay dudas pero el trabajo físico está más que cumplido y mentalmente te has hecho muy fuerte.

Jesús ya tiene más experiencia, entre la dura Carros de Foc del año pasado y una ya lejana y compartida participación en la Matagalls. A mi parecer, llega corto de entrenos pero, una vez metido en carrera,  se que  va a luchar hasta el final.

Por mi parte, alternando tiradas largas entre la bici de carretera y corriendo por los alrededores del Pedraforca.

Con los deberes como están, llegamos al exámen final...

El día previo nos acercamos, a última hora de la tarde, a  nuestro refugio de salida el conocido Lluís Estasen, para inscribirnos formalmente en la Cavalls del Vent sub 24h y recoger nuestras cartillas de paso  que deberemos ir sellando en todos los refugios de la travesía.

La organización nos regala  gorra y camiseta rojas así que, decidimos salir mañana totalmente uniformados como equipo rojo.

Contemplamos, desde el fantástico mirador del Gresolet, las grandes montañas que nos rodean, y que  deberemos recorrer, haciéndonos una idea real del desafío al que nos enfrentamos.

Pronto, regresamos  al Camping Pedra para cenar y tratar de dormir lo mejor posible.

Durante la cena,  comentamos los  últimos detalles y Xavi recarga doblemente energías  repitiendo plato de  abundantes espaguetis, todo vendrá bien! Después, culminamos la complicada tarea  de seleccionar todo lo que nos llevaremos en la limitada mochila.

A las 5.00 am, en pie, desayunamos y nos acercamos al Lluís Estasen (1.640m). Nuestra idea es inicar la ruta a las 6.00h pero todavía no hay suficiente claridad para hacer con seguridad la bajada a Gresolet (1.280m) por la trialera, así que, acertadamente, a las 6:20h iniciamos nuestro reto:




Pasos cortos y seguros iniciando el  descenso hacia Gresolet, trotando por la fuerte pendiente y esquivando, con ya suficiente luz, las constantes rocas y raices que nos llevan en un rápido, sinuoso y tapado descenso hasta el río para acabar en corta subida la primera etapa de la jornada.

A las 6:50h fichamos nuestro primer sello, las piernas ya se han estrenado y la etapa más corta de la carrera ya está completada.



Ascendemos ahora por el tapado hayedo hacia Coll de Bauma(1.577m), adelantando a un grupo que salió ayer a las 22h del Serrat de les Esposes, por lo que ya llevan  caminando toda la noche.

Esta primera subida pasa con rapidez, comunicamos el Coll de bauma con el Coll de la Bena, superando así el paso de la primera cadena montañosa de nuestro camino y, al empezar el descenso hacia Sant Martí del Puig, alcanzamos a otro corredor.

Pertenece al grupo anterior pero se ha adelantado para tratar de finalizar antes, acomoda su trote al nuestro, no es demasiado rápido, pero nosotros acabamos de empezar y  él lleva unas 10h  de ruta. Me comenta que quiere llegar rápido al siguiente refugio y parar a comer algo sólido.

Incluso acelera un poco más y vemos como se aleja unos metros sin querer entrar en un ritmo que para nada nos interesa, a pesar de encontrarnos todavía frescos. Pero, poco más adelante, lo volvemos a alcanzar con un dolor de cuádriceps que le ha frenado en seco, ahora tendrá que tomárselo con mas calma, ánimo!!.

Pasamos Sant Martí del Puig y acabamos el largo descenso justo en el inicio a la subida al Refugio de Sant Jordi por la pintoresca ruta de els Empedrats.

Recargamos un poco de agua en Can Cerdanyola (910m) e iniciamos el ascenso, como siempre, fantástica subida saltando de roca en roca, esquivando los distintos saltos de agua y disfrutando con las  cascadas que ofrece  la zona.



Pero, pasado el Empedrats, todavía queda mucha subida hasta Sant Jordi (1.565m), por suerte, muy tapada hasta casi el final. Sorprendentemente, encontramos a un grupo que arrastra sus bicis y que están intentando realizar la Cavalls del Vent sobre pedales con algunos desvíos obligados. Está claro que hay descensos que prometen diversión pero la mayoría de las subidas, más que sobre pedales, serán arrastrando las bicis!! pero que cada uno se lo monte como mejor prefiera y a disfrutar !!!

9:15h Dándonos la bienvenida el simpático perro del Refugio, fichamos y esperando a Xavi afuera, vemos como sale con un flamante bocata de atún!!!
Xavi, eres un crak!!

Descendemos, primero entre muchas piedras, para adentrarnos de nuevo en el bosque y salvar otra vez en fuerte subida el Coll de Créixer (1.509m) . Ascendiendo, no paro de mirar hacia atrás para ajustar el ritmo y ver esas llamativas siluetas rojas con la vista fija a la fuerte pendiente.



Superado el Coll de Créixer ,volvemos a descender  por pista más cómoda  envueltos entre  frondosos árboles hasta la carretera de Coll de Pal.

Tras cruzar el río (910m), nos enfrentamos a la etapa más dura con los 1600 metros positivos que hay que superar hasta Niu(2.510m) previo paso por el refugio del Rebost (1.640m).

Pero conocemos el ritmo que nos interesa, todo es cuestión de empezar.La primera parte es bastante tapada y aunque muy dura en la parte final el sol no nos castiga.

Llevamos casi 5h de ruta y Jesús parece aguantar como siempre, sin quejas y a buen ritmo a pesar de no haber podido hacer demasiados entrenos largos, todo marcha perfecto.

A las 11:20h fichamos en el Rebost, comemos algo y recargamos a tope de agua para proseguir los 900 m positvos que nos quedan a Niu.

Desde el Rebost con el Pedraforca ya lejano a la derecha.

Por suerte, unas oportunas nubes llegan a tiempo para ocultar un poco el sol, cuando la línea de árboles desaparece, y entramos, así con buen pie, en el paisaje  alpino de  rocas y hierba donde abundan  vacas y  caballos

El ascenso se hace largo y duro, quizá porque desde muy lejos se deja ver el Refugio de Niu de l Àliga situado en lo alto de la Tosa.


Por la zona más exigente, superada Comafloriu, contemplo esas gorras  rojas que avanzan pesadamente tras de mí con la vista fija al suelo , ánimo compañeros!! se hace muy dura esta etapa,  pero finalmente  entramos en el refugio y sellamos, son las 13:15h.

Quizá, nos ha costado más de lo esperado llegar hasta aquí pero estamos alcanzando la mitad de la carrera y hemos superado la subida más exigente, eso es lo que cuenta.

Además por más que pregunto, Xavi está perfecto y tan sólo Jesús tiene alguna rampa, qué menos!!

Como no, Xavi sale con otro bocata de atún, con el que nos deleitamos disfrutando de las espectaculares vistas desde la terraza de este refugio a 2.510m .



Tras el descanso y haciendo uso del bote de Reflex que trae Jesús para aliviar sus piernas,  recargamos otra vez a tope de agua y salimos en fuerte descenso por la cresta del Cadí hacia Penyes Altes.

Gracias a que están arreglando el pedregoso descenso, podemos descender más cómodos por el inicial y escarpado torrente de rocas y, posteriormente nos enfrentamos a los constantes y machacones sube y bajas de la larga cresta hasta iniciar la corta pero exigente subida a Penyes Altes (2.279m).

Desde Penyes Altes y al fondo en lo más alto, Niu de l' Àliga.

Con las pulsaciones un poco altas , superamos les Penyes y podemos contemplar lo mucho que hemos hecho y lo que nos resta de etapa, primero descendiendo ayudados de las manos en ocasionales grimpadas y alcanzando posteriormente la enorme zona de pastos del Prat del Cadí, donde los animales campan a sus anchas y  nosotros podemos avanzar  muy cómodos.



Mojamos un poco las gorras para refrescarnos del calor en una poco generosa fuente e iniciamos el fuerte descenso que nos llevará al siguiente refugio, Serrat de les Esposes(1.511m).

Al principio, caída totalmente en picado, en un inacabable descenso que castiga las piernas de verdad, pero luego, mucho más cómodo por una pista que nos lleva al fondo de un valle donde el sofocante calor y el esqueleto descompuesto de una vaca muerta, nos deja una sensación bastante incómoda para afrontar la última pendiente a Serrat.

Mi tobillo, que todavía no se había recuperado comletamente de mis dos últimos esguinces, empieza a acusar las horas de esfuerzo y la molestia es cada vez mayor cuando afronto   una exigente subida, ahora  me hace ya cojear de verdad.

15:45h,  Estamos ya en Serrat, donde  me animo a pedir, al igual que Xavi, que no perdona, sendos bocatas de atún, y tres cocacolas.

Comparto mi bocata con Jesús pero Xavi se merienda el suyo en un suspiro, qué buen estómago que tienes!!

Nos lo tomamos con calma, recargamos un poco de agua y tras darme con un poco de Reflex en el tobillo y colocarnos un par de compeeds en los ya sufridos pies, iniciamos la siguiente etapa hacia Cortals.

Etapa con mucha calor, alternando pista con sendero. En un desvío de la pista, dudamos al perder las marcas, pero el sendero va siempre a escasos metros de la pista, así que regresamos a ella para encontrar el enlace escasos metros  más adelante.
Incómoda la sensación de dar un poco de vuelta, aunque sea mínima.
 Entre el calor, las horas acumuladas de esfuerzo, el pequeño desvío, y que tanto a mí como a Jesús se nos repite un poco el medio bocata de atún, este tramo de etapa es quizás el menos disfrutado de todos. A Xavi, sin embargo, su bocata completo le sienta, como siempre, de maravilla.

También, la despejada pista, nos permite  mirar atrás y contemplar la lejana Tosa, donde se encuentra Niu de l' Àliga, se ve realmente lejos y venimos de allí, impresionante la distancia recorrida!!!. Y al mirar hacia adelante, el macizo del Comabona, hacia donde vamos, se encuentra incluso más lejos, son momentos duros para el coco.

Pero pronto volvemos a abandonar la acalorada y pesada pista y nos adentramos, por Font Freda, en el frondoso  bosque que nos lleva a la puerta del refugio de Cortals (1.610m), son las 17.10h

Aquí, la recarga a tope de agua es obligada. Nos enfrentaremos a una etapa muy larga ascendiendo, de nuevo, a la cresta del Cadí  hasta el Pas dels Bous para descender luego hacia el lejano refugio de Prat d´Aguiló.



Sorprendentemente, el itinerario ha sufrido un cambio de ruta, por el que nos ahorraremos ascender por el incómodo torrente que va directo al Coll de Vimboca, y subiremos primero a Coll de Pendis por una subida bastante más llevadera. Agradeciendo el cambio, sobre todo yo por mi tobillo, vamos ganando metros a un ritmo constante hasta alcanzar la cresta del Cadí.

Ahora el ascenso estará más expuesto al calor.

Nos damos un descanso en el bonito collado de la Roca de la Moixa, contemplando las magníficas vistas y, tras darme con un poco más de reflex en mi castigado tobillo,  proseguimos el ascenso primero por la Roca de la Moixa con un poco de grimpada , y pasando luego por el pequeño Collet de les Vaques.

Jesús se sitúa delante de mí y marca ahora el ritmo, qué grandes que son!! llevamos unas 12h de duro trote subiendo y bajando montañas y aquí los tengo a los dos, Jesús abriendo vía como si lleváramos sólo un par de horitas y Xavi, justo detrás, concentrado en su ritmo y sin dar ni un síntoma de flaqueza.

Marchando segundo me puedo distraer más y pienso en estas tres siluetas rojas  vistas desde el cielo, avanzando a ritmo constante, siempre juntas  y atravesando una a una estas montañas.

Alcanzado el Pas dels Bous (2.253m), podemos ver ya el fuerte descenso que nos espera, un serpenteante y pedregoso sendero por el que nos deslizamos más que correr hasta girar a la izquierda y avanzar por momentos al  filo de un desnivel un tanto peligroso.

Superado una corta subida, podemos contemplar el todavía lejano Prat d´Àguiló, con un par de desniveles todavía por delante pero, al poder trotar, vamos avanzando y descendiendo con rapidez, los repechos no son muy largos y conocemos de sobras el ritmo al que debemos  ajustarnos.

Hacemos una breve parada para intercambiar geles (buah! qué malo está el de sabor a cola) y darnos un respiro  y, en el último repecho, alcanzamos a una pareja que avanza a paso muy pesado, han salido a las 22h de nuestro mismo refugio y acaban de entender que se van a quedar muy cerca de conseguir alcanzarlo de nuevo, en menos de 24 horas.

Durisima esa sensación después de llevar ya más de 21horas de esfuerzo a sus espaldas, les intentamos animar un poco y proseguimos nuestro trote para llegar en bajada por los verdes pastos, rodeados de vacas y caballos de Prat d´Àguiló (2.010m).

Fichamos a las 19:55h, recargamos agua y ya sólo nos queda la temida subida final al Pas del Gosolans.

Sabíamos que, sobre todo por ser la última, se nos haría dura  pero es el escollo final y hacia él vamos.

Quizá por eso, Jesús y yo salimos con demasiadas prisas y Xavi no puede disfrutar como hubiera querido de su avituallamiento y, encima, se le cae el móvil al empezar con lo que debemos volver a buscarlo.

El calor toca a su fin, se nota que refresca un poco y decido empezar a abrigarme, consciente que el frío no me va para nada.

Progresamos el duro ascenso y superada la mitad, llegamos a la parte más exigente con muchas piedras sueltas que resbalan bajo tus pies. Miro hacia atrás y, sorprendentemente, Jesús ha parado, casi siempre ha ido detrás de mí y Xavi ha cerrado el grupo, pero ahora ha parado y no tiene buena pinta.


Pequeña crisis de Jesús ascendiendo a Gosolans.

Miro hacia arriba, quedarán tan sólo unos 20 o 25 minutos de subida, está tan cerca!!! pero hay que parar, Jesús está casi en plena pájara, llevamos más de 14 horas y tratamos de comer todos algo pero, al parar empiezo a quedarme helado. Jesús sigue en manga corta pero, por más que le pregunto, dice que no tiene nada de frío.

Finalmente, nos ponemos todos los chubasqueros y en breve, proseguimos el ascenso,  Xavi justo tras de mí, le comento que ahora parar a mi me va fatal, me enfrío con demasiada facilidad.

Pero reanudando el ascenso me siento mejor, Jesús también se recupera un poco y Xavi sigue como una roca, manteniendo el ritmo que mejor le conviene y con el estómago a prueba de bomba!!



Por fin, alcanzamos el Pas dels Gosolans (2.430m) y podemos completar la Serra Pedregosa, es amplia pero cómoda de recorrer al haber poco desnivel, Jesús ya está recuperado y vuelve a estar detrás de mí, bravo!!

Recorrida la Serra Pedregosa nos asomamos a lo que resta de ruta, un muy largo descenso hasta el Colell (1.845m) y luego la pista que recorre  la amplia ladera del Pedraforca hasta el repecho final al Estasen, desde aquí, se ve todo grande, muy grande pero es el final.

Descendemos al trote que permiten las piernas, atravesando en los prados finales una gran manada de vacas que defiende a sus terneros de estos trotadores de gorras rojas y, alcanzamos finalmente el Colell.

Ya está descendiendo mucho la luz  pero la pista , aunque larga es cómoda y, nos permite seguir corriendo.  En bonita línea de a tres y en 35' recorremos la pista y  nos adentramos en el deseado sendero, lleno  de raíces, de subida final al Estasen donde, juntos, llegamos ya  sin luz.

Son las 22:10h, tras 15h 50' de travesía hemos completado y  vuelvo  decir, juntos, nuestra Cavalls del Vent.

Ha sido una jornada inolvidable recorriendo estas magníficas y cada vez más conocidas montañas, disfrutando de sus senderos, siguiendo sus valles, atravesando sus ríos y  superando sus exigentes crestas.

Personalmente, pudiendo compartir estas montañas con dos grandes amigos de toda la vida, conociéndonos y respetándonos siempre, cuidando los unos de los otros en cada momento para alcanzar juntos algo que, en principio, parecía muy lejano.

A mí, me encanta esa sensación de  poder mirar hacia atrás y, con la única ayuda de tu voluntad y esfuerzo, haber recorrido estos paisajes tan imponentes.

Gracias hermanos Solsona por compartirlo!!

Como no, mencionar la horrorosa sensación de frío que me volvió a entrar  al parar con la ropa empapada en el refugio para tratar de cenar. Poca sopa nos entró a Jesús y a mí, no como a Xavi que, tras dar buena cuenta de su primer plato, nos preguntaba con cara de sorpresa si  no queríamos repetir.

Por suerte, pude convencerlos para llevarnos lo que quedaba de cena al camping, donde antes podríamos darnos una deseada y deseada ducha caliente.

Bajando torpemente a oscuras hacia el coche por el corto sendero por el que habíamos llegado, los dos hermanos Solsona pudieron sufrir un poco ese frío y malestar que yo sufro casi al instante de acabar el esfuerzo y no poder evitar enfriarme.

Dar la enhorabuena a mis dos compañeros y felicitarles por su fortaleza y determinación, sois muy grandes los dos!!

Gracias por compartir y hacer posible esta aventura.

Y seguro que vendrán más...

Marató Vall del Congost

Debía de ser el mes de diciembre del 2012 cuando los hermanos Solsona me convencieron para participar en la edición de la Marató del Congost 2013 de, al final, nada menos que 44.55km y 3.265 m positivos.

Sin duda la carrera de este tipo más exigente del calendario nacional.

Va por ti, Jesús.

Habíamos participado en el 2011 en la media y , en aquella ocasión, me quedé con ganas de más, así que, a por el reto!!

Quedaba todavía tiempo de sobras para concienciarse e ir preparándonos para el mes de Marzo.

Dos semanas antes, pudimos juntarnos los tres para hacer un valioso reconocimiento de los últimos 3/4 de carrera, la primera parte coincidía con la media y habría que tirar de recuerdos.

Gran entreno de unos  35km, recorriendo estas magníficas montañas en buena compañía con Xavi y, muy bien dirigidos por, Jesús.

Conocíamos casi en su totalidad los senderos, eran muy duros, en constante sube y baja y, a excepción de alguna sorpresa, eso de saber a qué te enfrentas ayuda bastante mentalmente.

Llegó el 17 de Marzo y, una inesperada y maldecida baja por gastrointeritis de Jesús, nos dejaba un muy mal sabor de boca para iniciar la carrera.

Allí nos encontrábamos Xavi, Juan Carlos y el resto de sus 7 runners apunto para la salida a las 7:00 de la mañana, con poca sensación de frío pero con mucha  humedad.

Justo antes de la salida, decidí sacarme el chubasquero y ponerlo en la mochila por si hacía falta más adelante.


Me coloqué bastante bien para evitar los tapones que encontré durante la media hace dos años y dándose la salida, mantuve un trote un poco alto al empezar la primera subida de unos 350m+.

Superado el primer escollo del día, el ritmo de mis compañeros era muy similar al mío por los toboganes que seguían y, ya sin apenas cambios de posiciones, bajábamos de nuevo, cruzábamos sin muchos problemas el río e  iniciábamos (km6) la larga subida a Collet de la Font de 550m+.


Trataba de mantener un ritmo alto, las fuerzas estaban todavía casi enteras y, por el fuerte y continuado ascenso, íbamos acompañados por el sonido del helicóptero que, imagino, trataba de enfocarnos los pocos instanstes que salíamos de la espesura.

Tras el gran esfuerzo y casi llegando arriba, la vegetación desaparece y sentimos el aire frío y la humedad bajo nuestra ropa empapada, pasamos el control de el Collet en 1h 15'  y ahora toca descender, primero por los prados pasando junto a una pintoresca ermita y luego por un largo y un poco aburrido tramo de pista embarrada.



Mis sensaciones son muy buenas, me encuentro fuerte y con muchas ganas de seguir afrontando lo mucho que nos queda por delante..

 Enlazamos con los fuertes senderos de bajada, las losas de piedra mezcladas con la fuerte humedad del ambiente, convertían estas rocas en auténticas losas deslizantes, susto por aquí, susto por allá, te hacían bajar mucho el ritmo y tratar de esquivarlas,  buscando las orillas de tierra por donde las zapatillas se enganchaban mejor.

Aún así, era inevitable sentir como  constantemente, se te iba un pie aquí y allá. Las caídas y los resbalones fueron muy frequentes en todas estas bajadas .

Era cuestión de asegurar mucho bajando para no dar al traste con todo y a eso me dediqué. Me acordaba de Jesús y de si él pensaría lo mismo o quizá, todo lo contrario, atacando fuerte en su terreno mientras los demás asegurábamos.
Un patinazo más largo de lo esperado me hace subir las pulsaciones y dedicar mi completa atención a las amenazadoras rocas del suelo.

Tras descender hasta el Paraiso, enlazamos por donde empezamos el entreno hace dos semanas (km15),  ahora el recorrido que quedaba por delante se recordaba con mucha frescura.

Después de cruzar un par de veces el río con otro  par de saltos, iniciamos la subida totalmente cubiertos por la vegetación, es bastante dura por la zona de las zetas pero no muy larga.  Al llegar arriba y antes de descender traté de buscar  con la vista el siguiente escollo lejano, el Castell de Tagamanent, pero las nubes no me dejaron localizarlo, además volvíamos a descender y esas rocas mojadas no perdonan los descuidos,  vista obligada al suelo!!.

Pasamos junto a unos animadores   muy bien situados en una cresta  y bastante escandolosos, jeje!!y tras descender peligrosamente y enlazar luego, con un tramo de pista, llegamos al cruce con el final de la media (km19 en 2h 16´) y como dicen, empezaba la carrera!!! A por el Tagamanent !!


Primero, el conocido fuerte escalón de la subida a las torretas, con muchisima inclinación y barro, donde me encontraba fuerte, ascendíamos obligatoriamente caminando, pero parecía sufrir menos que mis dos compañeros cercanos.

Superado el corto y exigente tramo, continuamos ascendiendo, con trote lento y pesado, por una pista más cómoda hasta dar con el desvío a la izquierda que marcaba Purgatori.

Este tramo era totalmente desconocido y, la sucesión de constantes sube y bajas con barro, piedras y muchas hojas húmedas, nos hacía avanzar con mucho cuidado, hasta empezar la dura subida de 400m+ que aún nos quedaba hasta la cima de Tagamanent.

Esta subida es muy parecida a la del Paraiso, vamos muy tapados por la vegetación y las duras zetas, con el trote que llevan las piernas, se hacen ya más exigentes. Comprendí que conociendo todo lo que quedaba, debía de aflojar un poco el ritmo  y así lo hice.


Subiendo ahora más cómodo, notaba como poco a poco se me acercaban otros compañeros forzando más el ritmo y las pulsaciones, aunque sin lograr avanzar mucho más rápido. Su esfuerzo  era grande para el rendimiento que sacaban, así que seguí a lo mío, dosificando energías y perdiendo algunos puestos.

Llegando a la parte final de prados de las Masias , volvemos a sentir el aire frió, la verdad, es más agradable subir  entre la vegetación!!. Conecto de nuevo con  el grupo que me pasó y tras un leve descenso, ahora nos enfrentamos a la pared de roca final para asaltar el Castell de Tagamanent, situado en un sitio privilegiado con una enorme panorámica, pero, superado el exigente escollo, hoy la niebla apenas nos deja anticipar unos pasos  (km25) y llevo unas duras 3h 28' .


Empezábamos la larga bajada de 650 m negativos hacia la Pedralba, primero por fuerte sendero y luego alternando tramos más cómodos, pero siempre manteniendo el cuidado para evitar al máximo las desagradables consecuencias de los resbalones.

Más abajo, nos perdemos entre la vegetación y podemos, de vez en cuando, buscar puntos de apoyo con las manos  entre los árboles y arbustos. En la parte final, nos hacen descender por auténticos toboganes de barro que atajan entre las estrechas pistas de bajada, hasta dar con unas escaleras de piedra.
Saltando los húmedos escalones,  tengo un doloroso traspiés en mi pie izquierdo, otro susto más y a seguir descendiendo  a la carretera y luego al túnel de paso al otro lado de la misma.



Tras unos instantes de oscuridad, salímos  del túnel a la pista que desciende hacia Figaró junto al río, pero pronto nos desvían hacia el agua.

Yo pregunto en cachondeo: y el puente?

 La gente apostada se ríe, una cinta puesta de lado a lado del río junto a unas resbaladizas rocas es lo único que hay. Yo no pienso jugármela saltando de roca en roca par cruzar los 7 u 8 m de río, así que  cruzo por el fondo refrescando las piernas y olvidándome de la cinta por completo.

Paso del río del Tercer clasificado.

Un poco de refresco no viene mal y, tras pasar bajo la vía de tren, hay que superar un resbaladizo terraplén con una cuerda de ayuda (km 30).
Aquí, enlazamos con la subida a la Trona de 525m+, va a ser  muy larga, así que me la tomo  con calma trotando y avanzando por un muy embarrado sendero. Un compañero se une a mí y juntos sufrimos por las zetas al superar la pared de roca que forma la cascada del arroyo y que Jesús nos invitó a conocer el día del entreno .

Vamos comentando lo que queda y cómo nos sentimos en una zona algo más cómoda y, tras recargar un poco en un avituallamiento, pronto nos volvemos a enfrentar a los duros desniveles que nos hacen subir las pulsaciones , al menos para mí, al punto máximo de toda la carrera.

Mi compañero decide apretar el paso un poco y se me va unos metros, pero pronto vuelvo a enlazar con él y, llegando a la parte final de la subida a la Trona, me siento con más energía, se que no queda mucho y acelero un poco pasando a varios compañeros que maldicen la larga subida!! a estas alturas las fuerzas están muy mermadas y este duro tramo (km 33) castiga de verdad.



Llego arriba solo y pronto volvemos a descender, esta vez  por  auténticos y embarrados toboganes.

Voy animado, me siento bastante bien y hace rato que le veo el final a esta dura prueba.

Cruzo una pista ( que cogímos equivocadamene en el entreno)pero la ruta sigue descendiendo fuerte por el lecho de un embarrado arroyo, sabiendo que luego habrá que recuperar todo lo bajado. Por fín, conecto con  otra pista en Valldeneu donde se inicia la que ya es,  la última subida de la carrera.


La pista asciende fuerte y está totalmente embarrada, aquí me uno a otro compañero y comentamos  la situación animándonos mutuamente pero, poco a poco, me voy alejando. Más adelante, enlazo con el conocido sendero que nos llevará a la ultimas duras zetas  que superan la pared de roca final y, tras este gran esfuerzo, estamos otra vez en la cima dels Cingles .

Las vistas están más despejadas, hora, hay un tramo favorable (km37) recorriendo el borde del precipicio donde, al apretar el paso, noto unos inicios de rampa en un abductor que, por suerte, se queda en eso. Solo resta el último descenso a Aiguafreda, sé que debe ser fuerte pero desconozco el camino, por suerte, aunque voy solo, las constantes marcas de la brillante organización no permiten las pérdidas y, más adelante, doy con el desvío  que inicia el largo y último descenso.

En el avituallamiento previo, ya te avisan que vayamos con cuidado al empezar bajar y, tras otro desvío brusco a la derecha,  caemos en picado de estas paredes naturales.

Voy con cuidado pero, descendiendo, noto unos pinchazos en el tobillo izquierdo.  Aquí no hay barro pero la pendiente es fuerte y las piedras sueltas constantes, así que, los ojos muy atentos para no dar con todo al traste en este tramo final. La bajada, aunque se puede hacer más rápida que todas las anteriores, a estas alturas se me hace bastante larga.


Casi abajo, pasamos junto a esas dunas rojas tan pintorescas y nos aproximamos a Aiguafreda. Un compañero me alcanza , le miro y lleva la boca ensangrentada de una caída reciente, le cedo el paso pero extrañamente prefiere no pasarme, por lo que llegamos así,  los dos juntos y apretando  un poco más para cruzar la ganada línea de meta.

Total 5h43' ,  32º de la general y 22º senior

Me siento bien, bastante bien para el duro trote, creo que acerté reservando energías en el largo ascenso a Tagamanent, me ha permitido acabar con alguna fuerza.

En la línea de meta dan los masajes, pienso que me lo he ganado pero hay que esperar un poco. Nos sentamos en el suelo con la ropa totalmente empapada  esperando el turno y comentando la dureza del recorrido. Rápido siento  frío, mucho frío pero no tengo aquí ropa de recambio, hace mucha humedad y noto como  me empiezan a coger rampas en ambos abductores.

Llega mi  turno, masaje con hielo, tumbado boca abajo bien, pero al darme la vuelta empiezo a tiritar sin parar, una fisio me intenta tapar con mi xubasquero (empapado de sudor) pero estoy helado, de repente rampón en el cuadriceps derecho, menudo agujero, el fisio se pone al tema y rampón en el gemelo izquierdo, que doloooooooor!!! estoy helado y tiritando a tope.
Le pregunto  si las rampas no serán  por el frío que tengo, dice que quizá sí. Otro fisio me manda rápido a ducharme y a cambiarme de ropa y en cuanto me levanto y me muevo me siento bastante mejor.
Lástima de la ducha con agua fría pero la ropa seca me hace recuperar la temperatura, buffff, qué mal trago!!

Comentamos la carrera con Jorge Martinez Balastegui , veterano con el que he coincidido ya en varias carreras y ha llegado justo  19 segundos antes que yo (siempre estamos codo con codo).

Volviendo a la línea de llegada, me encuentro a Juan Carlos, comentamos que se ha hecho  duro de verdad y los típicos, para qué nos meteremos en estos infiernos!! A esperar ahora  que vuelvan  ganas de más batallas, que vendrán.

En línea de meta  está Xavi con un compañero de los 7 runners, los dos cansados pero satisfechos por las duras y largas horas de lucha. La verdad, es que Xavi se ve bastante entero. No hay nada como poder compartir y disfrutar duros entrenos, que se repita!!

Prueba superada y ya estamos más fuertes mentalmente para nuevos retos.

Enhorabuena Xavi por el mayor desafío  enfrentado y conseguido!!!, hasta la fecha, eh? que irán cayendo más.

Finalmente, animamos a Rafa que logra acabar su lucha en algo más de 8h, qué bárbaro!!! Bravo!!

Hay que felicitar a cada uno de los corredores que se enfrentan a estos duros desafíos, esforzándose durante horas y horas sin rendirse, 404  corredores acabaron la prueba.

También 304 corredores  acabaron la Mitja, entre ellos Enric y otro compañero del Servei, seguro que disfrutaron de estas montañas y  quizá el año que viene  convencemos para participar en la maratón.

La verdad es que  ha sido una carrera muy dura y exigente, un gran campo de batalla en el que armados con nuestra férrea voluntad  hemos ido enfrentando y superando cada uno de los obstáculos de esta carrera , enhorabuena, de verdad,  a todos!!

Y muchas gracias a una excelente organización y a todos los voluntarios que  hacen posible poder disfrutar de estas magníficas montañas en una carrera para recordar.

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